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Mendoza

MENDOZA — Escrito por visita @ 20:35
HISTORIA DE MENDOZA

Mendoza fue poblada tempranamente. Al parecer, en el Holoceno hicieron su aparición los cazadores y recolectores. En el valle de Atuel, con una datación del 300 a.C., aparecen los primeros habitantes que complementan la caza y la recolección con una agricultura incipiente, basada en el cultivo de maíz, zapallo y porotos. Estos pobladores, que practicaban cultos y entierros ceremoniales, también dominaban la cestería y confeccionaban una alfarería rústica. Las verdaderas culturas agroalfareras irrumpieron más tarde. La llamada cultura de Agrelo se hace presente en el valle de Atuel, en la zona intermedia de oasis de piedemonte comprendidos entre los ríos Mendoza y Tupungato. Probablemente sean éstos los antecesores de los huarpes, agricultores con los cuales entraron en contacto los españoles a su llegada a la región. Según parece, el río Diamante fue la frontera meridional de los agricultores que, al finalizar el siglo XV, recibieron la influencia del imperio inca. La tradición oral establece que alrededor de 1470 se produjo el ingreso del inca Tupac Yupanqui en Coquimbo. Esta datación está avalada por diversos testimonios arqueológicos, como restos de caminos, tambos y una probable colonia de mitimaes en Uspallata. Los huarpes ocupaban el actual territorio de Mendoza, San Juan y San Luis, y compartían una misma lengua, en la cual es posible distinguir tres dialectos: el huarpe millcayac, predominante en el área de Mendoza; el huarpe allentiac, en la de San Juan; y el puntano, en la de San Luis. Entre los ríos Diamante y Barrancas se encontraban los puelches, recolectores del algarrobo y también cazadores. Estaban emparentados con los pehuenches, que se extendían más hacia el sur, pero a través de los pasos cordilleranos mantenían estrechas relaciones con los araucanos trasandinos, cuya lengua adoptaron. Las extensas lagunas de Guanacache, ricas en pesca, fueron asiento de los laguneros, hábiles constructores de embarcaciones de totora, semejantes a las que aún hoy se ven en el lago Titicaca. Los primeros españoles que ingresaron en el actual territorio mendocino lo hicieron a las órdenes de Francisco de Villagra, quien descendió desde el Perú por la ruta del Tucumán. Su objetivo era sumarse a Pedro de Valdivia en Chile, pero, al encontrar los pasos cordilleranos cerrados por la nieve, acampó en 1551 en Huentota, con 185 hombres y 500 caballos. Allí trabó relación con los huarpes y reconoció el territorio hasta el río Diamante. Enterado Valdivia de la buena voluntad de los indios huarpes, comenzó a conceder encomiendas a este lado de la cordillera de los Andes. Sin embargo, el primer asentamiento poblacional hispánico se demoró hasta 1561, cuando el capitán Pedro del Castillo, comisionado por García Hurtado de Mendoza y Manrique, fundó en tierras de los Huarpes la ciudad que, con el tiempo, se convertiría en la capital mendocina. Inicialmente la habitaron 47 vecinos, 30 de los cuales eran encomenderos, encargados de unos 2500 indios encomendados. La ciudad, emplazada en el valle de Huentala, fue bautizada con el nombre de Mendoza Nuevo Valle de Rioja. Tiempo después, Juan Jufré, hombre que respondía a los intereses de Villagra, trasladó la ciudad a un tiro de arcabuz hacia el suroeste y radicó en ella a 39 vecinos, veinte de los cuales habían pertenecido a la primitiva ciudad. El territorio, como el resto de Cuyo, quedó incluido dentro de la jurisdicción de la Capitanía General de Chile. En 1776, cuando se creó el Virreinato del Río de la Plata, Cuyo pasó a formar parte de la nueva estructura política, y la cordillera andina, que hasta ese momento había sido un obstáculo natural salvable, adquirió el carácter de frontera política. El 5 de agosto de 1783, a instancias del virrey Vértiz, Cuyo, incluida Mendoza, se integró a la Intendencia de Córdoba del Tucumán, con sede en Córdoba.

GEOGRAFIA DE MENDOZA

Mendoza se encuentra situada en la región cuyana, en el sector centro occidental de la República Argentina, limita al norte con San Juan; al este, con San Luis y La Pampa; al sur, con La Pampa y Neuquén y, al oeste, con la República de Chile. Mendoza posee un territorio, de 148.827 km2 de superficie, está comprendido entre los paralelos 31 58 y 37 33 de latitud sur y los meridianos 66 30 y 7O 36 de longitud oeste. El territorio mendocino comprende diversas zonas diferenciadas. Al oeste se levanta la cordillera de los Andes, un encadenamiento montañoso continuo, ancho y de gran altura, en el cual sobresalen los cerros Aconcagua, de 6.959 m, el más alto de América; el Juncal, de 6.180 m; el de la Pollera, de 6.235 m, y el Tupungato, de 6.800 m. Al este de las cumbres andinas se encuentra la precordillera. Más en dirección hacia el este se extiende una región llana y árida, con serranías aisladas, de baja altura, como la Loma del Chañar o la sierra del Nevado. Hacia el sur se encuentra la altiplanicie del Payún y, finalmente, más al este, se hallan las travesías, que son vastas áreas desérticas, como, por ejemplo, la travesía del Tunuyán. La provincia de Mendoza está integrada por dieciocho Departamentos, incluyendo su Ciudad Capital. El denominado Gran Mendoza está conformado por los Departamentos de Capital, Godoy Cruz, Luján de Cuyo, Maipú, Guaymallén y Las Heras, que ocupan en su conjunto una superficie de 16.692 Km2, correspondiéndole a la región el 11 % de la superficie provincial. Los Departamentos del Este mendocino están representados por San Martín (1.504 km2), Junín (263 km2) y Rivadavia (2.141 km2). Ocupan en su conjunto una superficie de 3.908 km2, el 2,6 % del total provincial. El bloque de Departamentos del Nor-Este está integrado por Lavalle (10.244 km2), Santa Rosa (8.510 km2) y La Paz (7.105 km2). En la zona Centro-Oeste de la provincia se localizan los Departamentos de Tupungato (2.485 km2), Tunuyán (3.317 km2) y San Carlos (11.578 km2) que integran la región denominada Valle de Uco y ocupan en su conjunto el 11,6 % del territorio provincial. La Zona Sur de la provincia está representada por los Departamentos de San Rafael (31.235 km2), Malargüe (41.317 km2) y General Alvear (14.317 km2), cubren el 58 % de la superficie provincial. La región que ocupan los Departamentos sureños es la más alejada de la Ciudad Capital.

CLIMA DE MENDOZA

El clima de Mendoza es semiárido. Mendoza, presenta temperaturas muy elevadas en el verano y muy bajas en el invierno. Las precipitaciones apenas superan los 250 mm anuales. El rumbo norte-sur de los cordones cordilleranos no impide el avance del aire polar o del tropical. Por este motivo y por la altura, se dan algunas condiciones apropiadas para el desarrollo del viento Zonda. Los pasos cordilleranos mendocinos, más elevados que los de la cordillera patagónica, no se comportan como éstos que facilitan la penetración de las masas de aire de las zonas de alta presión de la cuenca pacífica. El ancho del macizo andino y sus estribaciones supera los 100 km. Los faldeos de los cordones más occidentales -del lado chileno- condensan la humedad oceánica del Pacífico. Se observa un incremento del índice de precipitaciones hacia el sur, ante una mayor influencia anticiclonal del oeste y suroeste, que presiona sobre la cordillera hasta rebasarla. Estos vientos -ya del lado argentino- descargan su humedad en la Cordillera Principal. En la Frontal, aunque más elevada, los campos de nieve y glaciares carecen de la magnitud alcanzada en la anterior. Puede afirmarse, por lo tanto, que la cordillera de los Andes se comporta como una verdadera barrera climática y su presencia en el oeste elimina al océano Pacífico como un factor geográfico moderador. El murallón andino es el determinante principal de la continentalidad climática mendocina, signada por altas temperaturas en verano y escasa nubosidad.

CERRO ACONCAGUA MENDOZA

( Características Generales )

El Cerro Aconcagua representa la máxima expresión de los Andes. La altura alcanzada no se debe a la construcción de un edificio volcánico como los Cerros Tupungato y Maipo, sino que ha dependido del levantamiento general de la Cordillera. La Cordillera Principal posee 70 km. de ancho al sur del río Diamante y se va adelgazando hacia el norte, hasta cerca de 30 km. en la región del parque. En forma inversa las alturas van descendiendo de norte a sur desde más de 6000 m hasta alrededor de 3500m. El paisaje está determinado por la estructura, con un apilamiento de diferentes rocas (geológicamente se denomina a la región de cordillera como faja plegada y corrida, ya que este proceso es el que sufrieron los diferentes niveles, fueron plegados y corridos de su posición original). Es muy importante la elevación cuyo nivel más bajo es de 2500m lo cual determina principalmente las características del clima, influyendo en los distintos procesos actuantes. La magnitud y lo relativamente reciente del levantamiento de la Cordillera, han dado lugar a notables resaltos en el relieve. La fracturación de las rocas también es importante, lo que sumado a las características climáticas de alta montaña y la presencia de una cobertura vegetal de escasa magnitud han facilitado una marcada alteración física, especialmente por acción del hielo y bajas temperaturas (congelifracción). El hielo ha tenido un papel determinante en el modelado del paisaje. Las glaciaciones en la Cordillera Principal no alcanzaron el nivel de las glaciaciones de Patagonia debido a las condiciones de aridez imperante. Los glaciares ocuparon principalmente los valles, formándose casquetes de alta montaña solamente vinculados a las mayores elevaciones, como el Aconcagua, Plomo y Juncal. Comparativamente los depósitos dejados por los glaciares a través de sus avances y posterior retroceso, (depósitos morénicos) no alcanzan grandes dimensiones y se encuentran restringidos a los valles principales y a las cercanías de los glaciares actuales. En general las formaciones presentes comprenden glaciares descubiertos, compuestos casi únicamente por hielo; glaciares cubiertos por detritos, los cuales son glaciares que han sufrido un adelgazamiento y los escombros que tenía en su interior van quedando en superficie cubriéndolo. Esta capa que los cubre, se comporta como una capa activa, es decir que puede sufrir movimientos independientes y glaciares de escombros, que su constitución comprende gran porcentaje de rocas. Las rocas presentes en la región del Aconcagua se pueden agrupar en 3 conjuntos: uno muy deformado de más de 300 millones de años, otro grupo de sedimentos marinos del Mesozoico y por últimos rocas volcánicas (andesitas) del período Terciario, del llamado complejo volcánico Aconcagua. Los materiales cuaternarios tienen extensión limitada encontrándose depósitos de origen glaciario, de procesos de remoción en masa, lagunares, fluviales, mixtos, entre otros. En la zona del Aconcagua se destacan el glaciar de Horcones inferior que tiene sus nacientes al pié del Cerro Aconcagua , el glaciar Horcones Superior, el glaciar de Los Polacos o Los Relinchos, conocida ruta de acceso a la cumbre y el Güssfeldt. En el pasado se desarrollaron una serie de importantes lenguas glaciarias. En la zona de Confluencia convergían enormes masas de hielo de kilómetros de longitud procedentes de la quebrada de Horcones inferior y del Tolosa.

HISTORIA DEL VINO

Mendoza es reconocida y premiada a nivel mundial por sus bodegas y por la calidad de sus vinos. Mendoza es la tierra del sol y del buen vino. Según Testimonios históricos, años después de la fundación de Mendoza la actividad vitivinícola contaba con un progreso notable y la responsabilidad se le atribuye a Pedro del Castillo - primer fundador de Mendoza - quien habría introducido la vid desde Chile. Otra teoría es que Juan Jufré - el segundo fundador de Mendoza - fue el responsable junto al padre Cidrón de las primeras plantaciones entre 1569 y 1575. La zona de Cuyo, principalmente Mendoza, albergó la actividad vitivinícola de tal forma que en el año 1700 las tierras se cotizaban por la cercanía a la plaza principal y por la cantidad de vides que estas contenían. Varias leyendas rodean a la aparición del vino, por primera vez en el mundo, una de las leyendas griegas le atribuye a Dionisos la idea de cultivar la vid y extraer de ella el vino; otra dice que fue descubierta por el pastor Estafilo que encontró a una de sus cabras comiendo los frutos de una planta, tomó los frutos y se los llevo a su amo, Oinos, quién al colocarlos en un cuenco, extraerles el jugo y beberlo comprobó que se regocijaba cada vez que lo tomaba. Cuenta la leyenda persa que de las semillas que un ave dejó caer a los pies del rey Djemchid nacieron plantas que dieron abundantes frutos y que al beber su favorita el oscuro jugo fermentado de éstos frutos se durmió profundamente y al despertar se sintió curada y feliz. Entonces el rey nombró al vino Darou é Shah ( el remedio del rey ). Cuando su descendiente Cambises fundó Persépolis los viticultores plantaron viñas alrededor de la ciudad dando origen al célebre vino de Shiraz, ciudad próxima a Persépolis. El libro del Génesis de la Biblia refiere que Noé, una vez terminado el diluvio, planta vides y bebe vino haciendo coincidir el renacimiento de la humanidad con el nacimiento del vino. Sin embargo a la luz de conocimientos recientes, sabemos que la vid tanto silvestre como vinífera existe desde la Era Terciaria puesto que se ha encontrado hojas registradas en las piedras y semillas en asentamientos prehistóricos, en tumbas, pirámides y en pequeñas ánforas en las ruinas de ciento de ciudades. Todo ello no hace mas que atestiguar la gran antigüedad de este cultivo demostrando al mismo tiempo que el vino fue conocido por todos los pueblos antiguos desde la India hasta las Galias porque la práctica de la cosecha de racimos salvajes de vitus vinífera para obtener una bebida inspiradora era muy sencilla. Así desde el mítico monte Ararat, que se levanta en el este de Turquía, en el que nacen varios ríos que se convierten en afluentes del Eufrates y del Tigris, la vid viajó a la cuna de la civilización, expandiéndose hacia los cuatro puntos cardinales. Por eso por su expansión hacia el Oeste que la viña conquista al mundo de la mano de los mercaderes fenicios y griegos a través del desarrollo del comercio marítimo en el Mediterráneo. Los romanos atribuían a Saturno sus viñedos famosos y obtenían vinos que debido a su método de elaboración durante el cual le agregaban miel, alquitrán y otras sustancias para conservarlos, no serían hoy de nuestro agrado. Tras la conquista romana el cultivo de la vid se generalizó en todo el territorio del Imperio y la fabricación de vinos se convirtió en una fuente de riqueza especialmente en la Galia Narbonnaise (sur de Francia), en el Gaillac, en el Este francés y en el Hermitage, sobre el Ródano, convirtiéndose las Galias en el centro del intercambio y la venta de vinos hacia todas las zonas europeas. Durante la Edad Media se diseña el nuevo mapa vitivinícola de Europa bajo la impronta del prestigio de los vinos regionales y de las creencias religiosas, cristianas e islámicas. En el renacimiento comienza una nueva etapa en la historia del vino, porque en los siglos XV y XVI cuando se mejoran los sistemas de vinificación y los vinos de Borgoña, Champaña y Burdeos, en Francia, comienzan a adquirir la fama que los hará célebres. Sin olvidar a Don Perignon que descubre el modo de preparar el champaña espumoso. La tradición de los vinos franceses llegó a América con los españoles, que transportaban durante la Conquista las especies vegetales mas importantes para ellos: la higuera, el olivo y la vid. A la Argentina la vid llegó desde Chile junto a los primeros colonizadores que pisaron nuestro país.

Mas Informacion www.mendoza.gov.ar



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