Lunes, Junio 26, 2006
¿¿¿¿¿¡¡¡¡¡Amor!!!!!!!?????
Muy en la línea ñoña que caracteriza a la mayoría de la gente de este país, se ha elegido "amor" como la palabra más bonita del idioma. Es de suponer que, haciendo poco o ningún caso al planteamiento del concurso del Día del Libro, que proponía la elección de una palabra que fuese bella por su sonoridad...¡no por su significado!. Términos tan previsibles como "esperanza", "madre", "felicidad" o "solidaridad" han sido los más votados, demostrando, una vez más, el lado Disney que todo internauta esconde dentro de sí. Por mi parte habría votado términos tan expresivos y resonantes como "metalurgia", "hebdomadario" o "astrolabio", pero no había nada que hacer frente a semejante competencia. Ahí queda eso.
Domingo, Junio 25, 2006
Revistas para hombres
Domingo, Junio 18, 2006
Charles Laughton, la noche del director

En estos días en los que la palabra "genio" ha perdido parte de su significado por causa de un uso demasiado pródigo (como dicen en "Los increíbles": "Si todo el mundo fuera un superhéroe no existirían los superhéroes"), me vienen a la cabeza nombres y caras tan especiales como los de Charles Laughton, una de esas auténticas rara avis (porque el verdadero talento es extraño) que recuerda el mundo cinematográfico y del teatro inglés. Nacido a finales del siglo XIX, empezaría su andadura en teatro, llegando a ser un nombre célebre y durante este periplo se casó con la entrañable Elsa Lanchester, que fue "La novia de Frankenstein" (con ese peinado a lo Marge Simpson); poco después conseguía sus primeros papeles en el cine con directores como Alexander Korda, William Dieterle o Alfred Hitchcock. En las décadas de los años 40 y 50 realizaría sus papeles más notables en cine, destacando por encima de todo, el genial abogado de "Testigo de cargo", de Billy Wilder, un papel que le mereció la nominación al Oscar -en esa época en la que el Oscar se concedía a gente con talento- y que prácticamente improvisó el propio actor.
En los cincuenta y con una respetable carrera como actor a sus espaldas, Charles Laughton decidió, como muchos otros actores, que era hora de dirigir una película y esta decisión acabaría siendo una de las más acertadas de la historia del cine, pues gracias a ella, los cinéfilos fuimos agraciados con "La noche del cazador", una de las grandes obras maestras del cine, inquietante cruce de géneros que pulverizó los moldes del clásico "film noir".
Protagonizada por Robert Mitchum y Lillian Gish, la película es una fábula negra sobre un predicador asesino y dos niños que huyen para proteger un tesoro. Las virtudes de esta película son inacabables: su apelación al miedo más elemental en la figura del Predicador, que encarna al ogro de todos los sueños infantiles; la luz y la sombra, sabiamente dosificadas; la belleza expresionista de muchas de sus escenas y también el inteligente contrapunto que presenta el depravado y cobarde mundo adulto frente al inquebrantable espíritu infantil, capaz de enfrentarse al ogro para proteger una promesa.
La poca resonancia comercial de esta película y cierta aura de malditismo impidió que Laughton volviese a dirigir; una pérdida irreparable, pues, ¿qué sorpresas hubiera podido deparar el inmenso talento de este director?
En estos tiempos en que derrochamos la palabra "genio" como si todos fuéramos superhéroes, no viene mal recordar que las auténticas obras maestras son un bien escaso que conviene poner en un lugar de honor, bien lejos de otras tantas creaciones que en nuestro entusiasmo, apresuramos a elevar a los altares para luego bajar a los infiernos. Y que los genios son genios porque hay muy pocos, por más que nos empeñemos en lo contrario.
Viernes, Junio 16, 2006
Aguamuerta
AGUAMUERTA
Agua estancada, sueño de las ciénagas
que en vastas láminas venenos maceras,
ora blanca ora verde a la luz del relámpago,
a mi corazón te asemejas.
El álamo se agrisa en torno y el acebo;
hojas y bellotas aquiétanse dentro,
y cada una en su círculo de único centro
desflecadas por el lóbrego zumbido del ábrego.
Así, como sobre el agua extiende
el recuerdo sus anillos, mi corazón,
muévese de un punto y luego muere:
tu hermana es aguamuerta.
Acqua chiusa, sonno delle paludi
che in larghe lamine maceri veleni,
ora bianca ora verde nei baleni,
sei simile al mio cuore.
II pioppo ingrigia d'intorno ed il leccio;
le foglie e le ghiande si chetano dentro,
e ognuna ha i suoi cerchi d'un unico centro
sfrangiati dal cupo ronzar del libeccio.
Cosí, come su acqua allarga
il ricordo i suoi anelli, mio cuore;
si muove da un punto e poi muore:
cosí t'è sorella acquamorta.
Salvatore Quasimodo "Acquamorta"
Miércoles, Junio 07, 2006
Brujas noruegas invocan al diablo

Yo no sé que les darán de comer (¿doncellas vírgenes?) en Noruega que no paran de escupir grupos de black metal, ambient satanista y música pagana. Y buenos, por añadidura. Quizás sea el misticismo nevado de los bosques repletos de trolls o el sol de medianoche o los grandes fiordos, pero este país nórdico ha llegado a ser cuna de vecinos tan ilustres en el tema paganista como Emperor, Inmortal o Mayhem, una especie de criaturas pintadas para asemejarse a los osos panda y adictas a la postura de rodillas casi tocando al suelo (¿acaso tomada del tai-chi?) mientras tocan.
Sin embargo, lo más interesante en lo que se refiere a las sonoridades oscuras en el país suelen ser los grupos más tranquilitos y aquí os hablo de Aghast, un grupo de efímera existencia que tuvo tiempo para sacar uno de los clásicos de la música revelada en negro hablo de "Hexerei im Zwielicht Der Finsternis". El concepto: dos brujas noruegas realizando invocaciones y el resultado, un grandísimo disco de ambiente que logra sonoridades realmente malévolas e inquietantes. Todo aparentemente muy tranquilo, con las voces trazando círculos de oscuridad y una musiquilla simple, de acompañamiento, muy efectiva. Vamos como para echarse a correr y no parar. No apto para amantes del virtuosismo, de las músicas limpias y de las melodías agradables: pero suficientemente sombrío, caótico y misterioso para masoquistas a los que les guste pasarlo mal, muy mal, escuchando música.
Martes, Junio 06, 2006
La frase de la primavera
" Vosotros no lo comprendéis...la vida de un dentista...largas horas de trabajo, nadie te entiende...¡y un mundo que ignora la higiene bucal"
(Dicho por el dentista psicópata de "El dentista", opus magna de Brian Yuzna)
Jueves, Junio 01, 2006
!
Todos los años en primavera lo mismo.
Volveré en cuanto se me pase la neurastenia, ahora voy a suicidarme un rato.



