Miércoles, Noviembre 02, 2005

En los dorados salones de Asgard: Thyrfing

Música entusiasta que llena los oídos de lejanas batallas, risas atronadoras y bramidos salvajes, lo que hacen los feroces componentes de Thyrfing (en la foto, poniéndose perdidos de barro) es un metal vikingo imponente, que les ha convertido en pocos años en uno de los buques insignia del estilo y que ha dado al mundo discos tan espléndidos como "Valdr Galga" (verdadera celebración del espíritu legendario de aquellos guerreros del norte) o "Urkraft" (cancionero épico que incluye la mejor versión facturada hasta este momento del "Over the Hills and Far Away", de Gary Moore). Thyrfing son brutales en sus maneras pero tienen melodía, buen gusto y sentido épico a más no poder.


Acertadísimos arreglos, como esa intro con sonidos de forja que abre el disco "Urkraft" o los coros guerreros que jalonan los temas especialmente intensos y una cuidada producción son varios de los aciertos de este grupo sueco que está a punto de sacar a la luz su último disco "Farsotstider". Por encima de otros compañeros de batalla como Falkenbach, Einherjer o Ásmegin, defienden un estilo único que brilla canción a canción y cuyo ángel no parece decaer todavía. Si sus belicosos antepasados muertos en batalla soñaban con el Valhalla entre los brazos de las valkirias, Thyrfing sueña con un hueco en la tierra en el que encajar su personal propuesta, en unos tiempos en que la música ya no mira al pasado legendario, sino a un futuro mucho más prosaico.

La novia cadáver

Lo confieso. Me ha encantado esta película desde el momento en el que supe que se iba a realizar. La sombra de "Pesadilla antes de Navidad" es alargada y se agradece: Tim Burton vuelve a los muñecos de ojos grandes y extremidades imposibles, a las espirales, a las canciones de Danny Elfman y sobre todo, a esa hermosa artesanía del cine que es el stop motion.

Una historia sencilla, la novia cadáver que reclama al novio mortal, sirve de enlace para explicar un mundo dual, el de los vivos, todo claroscuros y aburrimiento y el de los muertos, la juerga cadáver, en la línea ideográfica del siniestrillo padre de Eduardo Manostijeras.


Y es que después de haber parido producciones tan flojillas como "El planeta de los simios" o divertimentos decepcionantes como "Charlie y la fábrica de chocolate", Burton recupera la gratia plena con una película encantadora, divertida y cándidamente macabra, muy en la línea que echábamos de menos los admiradores de su hombre murciélago o de Pee Wee e incluso del Chico Ostra. Una pequeña joya de animación para públicos desprejuiciados, con momentos tan deliciosos como el dúo pianístico entre la novia cadáver y el novio vivo, o el regreso de los muertos al mundo de los vivos, que empieza en el más puro estilo George A.Romero para acabar más bien en la onda humorística de los Monty Python. Impagables personajes como el de los padres del novio, el gusano que habita en el ojo de la novia o la propia novia cadáver -un cádaver sensible, talentoso y simpático a rabiar- se unen al ya nutrido tropel del imaginario burtoniano, con todos los honores.

En definitiva, los fans del director en sus primeros tiempos disfrutarán enormemente con el reencuentro: los demás, también.