Sábado, Octubre 22, 2005

Átomos que se cruzan en la oscuridad

Y bien, somos un conjunto de corpúsculos insignificantes que, en un admirable trabajo de equipo, constituyen un ser humano que piensa, siente, se enamora y escribe chorradas en un ordenador. Todo un mar de células navegantes que ha desarrollado un sistema complejísimo de interacción con otras células semejantes que sin embargo, forman otras unidades humanas de sentires y comportamientos totalmente distintos.

Lo acojonante de todo esto es que estos átomos de dudosa procedencia son directamente responsables de que cada mañana nos levantemos a trabajar, de que fundemos ficciones por encima de la realidad, de que establezcamos complicados sistemas informáticos o de que calculemos raíces cuadradas. También nos provoca misteriosos cortocircuitos que nos hacen llegar hasta el corazón de la locura más insondable y, al contrario, o a la par, nos hace sublimes, pero siempre para los que son como nosotros (habría que ver como juzgarían nuestras "obras de arte" otras especies de mayor inteligencia o sensibilidad).

Nuestras átomos son barcos que van a dar a la mar, que es el morir...pero, en el trayecto sin rumbo que siguen desde su nacimiento, se cruzan en la noche con sus compañeras, sin entenderse jamás, o a veces, y lo que es peor, entendiéndose demasiado.