Sábado, Octubre 07, 2006
El calendario
Una colega del trabajo me ha pasado hoy el calendario de los bomberos de Bilbao, una espléndida colección de machotes ibéricos que se prestan a convertirse en los hombres-objeto de las fantasías de las españolas. Obviando la cantidad de tendones, músculos y demás bultos que no suelen verse habitualmente en el día a día, me recordaron un poco a mis hombres de antaño, que no eran especialmente guapos, ni especialmente listos, ni tampoco especialmente especiales, pero que también tienen impreso su propio calendario en mi memoria. Ahí estuvo Enero, que era un embustero y un narcisista, por cuya culpa me congelé en la calle mientras escuchaba una interminable perorata de autobombo. Luego llegó Febrero, un tímido que traía consigo una colección de besos mordientes, inesperados; le dejé para conservar los labios intactos. En Marzo, con los últimos estertores del frío, encontré a un chico extranjero que hacía trucos de magia y Abril, un desliz con alguien que olía tan bien que respirar a su lado podría considerarse aromaterapia. Con el siguiente llegó Mayo, todo flores y lluvia y un calor que no acababa de entrar en los huesos; me llevó a su casa donde me puso discos tristes al lado de una habitación donde su padre agonizaba de un cáncer cerebral. El de Junio era menudo y extraño y le odié después y el de Julio, que era su amigo intentó obsequiarme con lo que me gustaba -juegos, libros, dulces-, pero no le quise y nunca me perdonó por eso. Agosto fue tórrido. Me despedí para siempre de Septiembre. He olvidado Octubre.
Noviembre transcurrió sin esperanza y todo fueron caricias sin sabor alguno y nombres que he olvidado.
Pero entonces llegó Diciembre. Fue desolador, oscuro, gélido y sin embargo, llegó el último de ellos para abrir miles de ventanas de chocolate en el calendario del invierno.
Miércoles, Octubre 04, 2006
Nuevos subgéneros cinematográficos

Comedia de cameos: en realidad, no sabemos muy bien de que va la película en cuestión, pero sale algún icono hortera de los 80, ya sea David Husselhoff o Chuck Norris. Otros hacen del cameo en cuestión una marca de fábrica, como el personaje de Jennifer Coolidge (la de la foto) en "American Pie". Esta especie de Pamela Anderson cuarentona, más conocida como La Madre de Stifler, convirtió en emblemáticos los momentos finales de la saga.
Comedia fantofamiliar: dícese de ese tipo de películas con un protagonista cuya estable y felizona vida mediocre se ve alterada por algún objeto/suceso/poder/llámalo x que cambia de alguna manera su existencia, ya sea a peor o a mejor. Todos estos filmes tienen la misma moraleja: no intentes cambiar tu vida, no vaya a ser que se ponga aún peor. Como ejemplo, "Click" con Adam Sandler, "Mentiroso compulsivo" del pesado de Jim Carrey y algo así como un millón de telefilmes de principios de los noventa. (¿Alguien se acuerda de "Una bruja en la universidad", con Zelda Rubinstein?)
Comedia romanguarra: es ese tipo de comedia romántica que se presenta disfrazada bajo la piel de la escatología, el humor grueso y lo políticamente incorrecto. Así engañados, acudimos al cine para encontrarnos con un pastelón sibilinamente camuflado con algún que otro gag insustancial. Un ejemplo que viene al pelo: la horrible "De boda en boda" o para más inri, "Los padres de ella".
MTV: más claro agua. No sólo incluye películas alienígenas como aquella versión hip-hop de "Carmen" sino también disimulados plagios a películas de culto como "Donnie Darko" (véase "El efecto mariposa")
Fantasía matrixpiro empezó la moda con aquella cosa infecta que algunos llaman "Blade" (otros la llamamos de otra forma más ofensiva). Llegaban los vampiros makineros, con guardapolvos negros igualitos a los de Neo, malos de opereta bufa, actores sacados de lo más profundo del infierno -un lugar donde a los actores malos se les obliga a visionar una y otra vez toda la saga de "Desaparecido en Combate" y "Delta Force"- y una estética que mezcla el anuncio de Jacq's con la típica rave gótica del viernes por la noche en el Heaven. La película todavía más horrible que "Blade" es "Underworld".
Película de autobombo: es ese tipo de película con la que el actor/actriz de turno se reafirman, ya sea la típica Demi Moore de la vida que quiere amortizar sus ocho mil operaciones de cirugía estética ("Striptease") o el típico Kevin Smith de la vida que pretende que sus hijos puedan ver sus películas ("Una chica de Jersey"). Un ejempo muy evidente es la cornuda Jennifer Aniston: ¿que mi marido me deja por una más mona? Pues me despeloto en "Separados", para que todo el mundo vea lo que se ha perdido.
Sábado, Septiembre 16, 2006
Hasta las narices
De mirar la hoja en blanco, de que hagan falta más fontaneros que escritores, de levantarme a las siete de la mañana, de la alergia, de la gente que conoces, te gusta y te acaba dando un palo inesperado que provoca, una vez, más, la decepción de siempre, de las compañeras de trabajo que sólo saben hablar de las diarreas de sus niños, de los compañeros de trabajo que te miran antes a las tetas que a la cara, de los vecinos que llevan dos años de obra, de las señoras que te dan empujones en las colas, de las ventanillas siempre fuera de servicio de los edificios públicos, de este país donde los únicos temas de conversación que unen a los desconocidos son o bien quejas, o bien reírse de la desgracia ajena, de la mezquindad de la gente, de tener amigos para esto, del sonido del despertador por la mañana, del calor de Madrid y del invierno interminable de Madrid, de todo y todos.
Esto viene a que estoy muy cabreada con alguien, no puedo dormir y aun encima me duelen mucho los ojos por estar jugando al Heroes 3 durante toda la tarde y para más inri tengo alergia y no antihistamínicos. Vamos, que este mensaje está sobradamente justificado.



